domingo, 31 de agosto de 2014

Último día de agosto: Lecturas de infancia para una entrevista

Siempre me han molestado los momentos (más o menos recurrentes dependiendo del sujeto) en los que los escritores se convierten en genios. Uno de los momentos usuales es cuando hablan de la literatura en su infancia. Ejemplos: Pitol asegura que a los diez años había leído Guerra y paz de Tolstoi. Leopoldo María Panero (con el apoyo de toda su familia) asegura que su primer poema lo dictó (porque no sabía escribir) a los tres años de edad. El poema de Panero dice: Y los libros hablan y hablan. Y Dios iba diciendo: “Pronto se acabará el mundo. Pronto se acabará el mundo”. Y por último, me acabo de encontrar con un diálogo entre Fresán y Pauls en el que el primero juega de entrevistador y el segundo de entrevistado. Fresán le ha dado casi la espalda a parte del auditorio y además ha hablado con la mano en la boca y lejos del micrófono. Casi hay que adivinar lo que pregunta. Una de las preguntas que se adivinan es: ¿y quién te regalaba los libros a esa edad?, ¿tu padre? Pauls responde: No. No me los regalaban. Los compraba yo. ¿A los diez años ibas a comprar tus propios libros?, le pregunta Fresán. Pauls le responde que sí y habla de la librería de Buenos Aires en donde los compraba.

A los diez años yo estaba trepando árboles y jugando fútbol. Qué le puedo hacer. Pero me he tomado el trabajo de pensar en mis libros de infancia. Ya antes lo había hecho y tengo el listado preparado (con fechas y datos curiosos) para cuando Fresán quiera entrevistarme. Los libros (los datos curiosos y autobiográficos me los guardo) son:

La perla. John Steinbeck. 1947. Al hijo de un pescador pobre lo ha picado un alacrán. El médico se niega a atenderlo. El pescador encuentra una perla inmensa. La esposa le dice que la abandone porque está maldita. El pescador busca venderla. Se mete en líos. Matan a su hijo. Arroja la perla al mar.

Ella. Henry Rider Haggard. 1886. Mujer inmortal que vive en África y es descubierta por exploradores europeos. Un best seller a lo Indiana Jones.

Mi planta de naranja lima. José Mauro de Vasconcelos. 1968. Zezé es un niño muy pobre, terriblemente maltratado y precoz. Habla con un árbol de naranja que se convierte en su amigo imaginario con poder para transformarse en personajes cinematográficos, en caballo o en león. Zezé hace un amigo en su escuela. Crece una amistad muy cercana entre los dos. Pero un día Manuel, su nuevo amigo, muere arrollado por el Mangarativa, el tren de la ciudad. Es una historia de tristeza, pobreza y violencia. Cuando le hablé del libro a mi psicoanalista, me dijo que con razón… que ahora entendía muchas cosas.

Serie Elige tu propia aventura. 1979-1998. Una serie maravillosa de noventa libros en la que el lector debía escoger el curso del relato. Dependiendo de cada situación, el libro te proponía dos o más opciones: si quieres que pase tal cosa, ve a la página tal. Si quieres que pase esta otra, ve a esta otra. El lema de la colección decía: Las posibilidades son múltiples; algunas elecciones son sencillas, otras sensatas, unas temerarias... y algunas peligrosas. Eres tú quien debe tomar las decisiones. Puedes leer este libro muchas veces y obtener resultados diferentes. Recuerda que tú decides la aventura, que tú eres la aventura. Si tomas una decisión imprudente, vuelve al principio y empieza de nuevo. No hay opciones acertadas o erróneas, sino muchas elecciones posibles. Realmente entretenido, sofisticado y apasionante.

El asunto es que, ahora que lo pienso mejor, esas lecturas han marcado sin querer parte de mi vida y sobre todo, han marcado los componentes que prefiero en literatura: el mar, la violencia, los misterios (resueltos o no, aunque mucho mejor si no lo son) y los juegos literarios. Algo así como:


CONRAD+BOLAÑO+OULIPO

Ya estoy listo para que Fresán me entreviste. Voy a adelantarme enviándole esta entrada.

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