Para evitar que me roben más, decidí no salir en todo el día (ni siquiera a ver el partido de béisbol), así que pude dedicarme a leer La fila india (septiembre 2013), del mexicano Antonio Ortuño, quien fuera ya finalista Herralde con su novela Recursos humanos. La novela es sobre migrantes centroamericanos en Santa Rita, México: las masacres, los descuartizamientos, las violaciones y los escupitajos de los que son víctimas antes si quiera de haber llegado a su destino en EUA. Además de eso, la novela habla de la burocracia estatal y oenegera alrededor de los migrantes, de los funcionarios corruptos, etcétera. La novela entonces traza un dibujo bastante horripilante a partir de tres historias centrales y otras que se quedan apenas insinuadas: primero, Irma, una socióloga mexicana que viaja a la localidad junto con su pequeña hija para trabajar en la oficina de Migración local. Segundo, Yein, una inmigrante centroamericana que ha llegado como sobreviviente de múltiples ultrajes; tercero, el padre de la hija de Irma, profesor de preparatoria, que no está con ellas y que encarna un odio radical hacia los migrantes.
Está bien escrita la novela, pero al final quedo con la sensación de haber leído un cuento largo y no una novela. Tiene 228 páginas en una edición bastante generosa con los espacios y el tamaño de la fuente (Conaculta, Océano y Hotel de las Letras). Me quedo con la sensación de cierto temor de parte de Ortuño a jalar los hilos, a hundirse en una historia que, aunque bien contada, no deja de ser previsible: la cara oculta de los verdaderos jefes que sale a relucir al final pero que en realidad ya sospechábamos desde hacía mucho, las escenas de terror que se avecinan, las acciones que tomarán algunos personajes y, en general, el curso del relato. Los personajes entonces carecen de complejidad: una madre angustiada y acorralada en medio de la violencia, una migrante con ganas de venganza, un funcionario corrupto, algunos polleros asesinos, un espía, etcétera.
No los aprovecha, pero había muchos hilos de donde jalar.
1. Dinseylandia: La madre y la hija aplazaron un viaje a Disneylandia por culpa del traslado a Santa Rita: qué interesante habría sido poder verlas allá, porque, además, la historia lo permite.
2. La burocracia: Gran parte de la novela tiene lugar en las oficinas de Migración: qué bueno habría sido desmenuzar más la vida de los funcionarios y no reducirlos a la corrupción y los chismes (algo como lo que, según entiendo, ya había hecho Ortuño en Recursos humanos).
3. La niña: la niña nunca aparece como personaje sino siempre como motivo de preocupación de la madre. Recuerdo al personaje niño de Los ingrávidos, de la también mexicana Valeria Luiselli que, aunque tan poco le gustó a Ana María, es al menos más complejo. Sólo en un fragmento de la novela de Ortuño aparece, apenas abocetado, el ambiente del colegio al que asiste la niña en Santa Rita: qué bueno habría sido verlo lleno de colores y de los hijos de los funcionarios estatales y de los hijos santarriteños (o santarritenses, cómo se diga… pero haberlos visto en acción).
4. Poesía: algo más de poesía en estos parajes mexicanos que, en medio del horror, y esa es justamente la gracia, se prestan tanto para ella. Por ejemplo: "Cuando sea grande quiero ser una silueta-de-montaña-mexicana-observada-por-alguien-asomado-en-la-ventana-de-un-bus".
En fin. Muchos hilos de donde jalar. Bien contada, pero creo que por haberse propuesto un objetivo tan medido, la novela peca de parecerse más, de nuevo, a un boceto que a una pintura. Hasta la portada lo es:
Pdta: MJ Navia tiene aquí una reseña favorable a la novela: http://ticketdecambio.wordpress.com/2013/12/18/la-coreografia-de-la-violencia/. En ella dice que la brutalidad de La fila india recuerda a 2666, de Bolaño. Me hace pensar en algo que me contó Ana María hace unos meses: alguien (creo que Volpi) dijo que el problema de quienes buscaban imitar a Bolaño era que se conformaban con imitar su forma de narrar (su estilo, sus temáticas, etcétera) olvidando que dicha forma narrativa obedecía a una postura determinada frente al panorama de la literatura universal.

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